LA HISTORIA SE REPITE
Dice un viejo aforismo que el país que no conoce su historia está condenado a repetirla, los que conozcan algo de la historia de España podrán hacer paralelismos de lo que ocurría en nuestro país en los años treinta del pasado siglo con la actualidad. Entonces, como consecuencia de las elecciones municipales celebradas en abril de 1931, el monarca y los partidos del ala monárquica y conservadora-que a la sazón habían obtenido más votos que la izquierda-cedieron el poder a otros que sin legitimidad para ello se otorgaron la victoria y aprovecharon el vacío institucional para proclamar una república, que si bien al principio generó en muchos ilusiones y entusiasmo, pronto se trocó en decepción, angustia y desesperación.
Algunos partidos que terminaron acaparando el poder, como PSOE o PCE, tenían claro que aquella república era sólo un instrumento y paso intermedio para el verdadero objetivo que era la instauración de una federación de repúblicas socialistas ibéricas donde se habría implantado la dictadura del proletariado siguiendo las instrucciones de su referente soviético, Stalin.
En las actuales circunstancias ya no existe un iluminado soviético al que seguir pero sin duda existen entre los partidos de izquierda y sus aliados oportunistas una conjunción de intereses y objetivos comunes que funcionan como argamasa para unificar idearios tan dispares como el que representa la burguesía más rancia y racista abanderada por PNV y Junts junto a radicales de izquierda de corte marxista como Bildu, ERC o BNG.
Esta alianza contra natura busca socavar el orden constitucional vigente debilitando las Instituciones y emponzoñando la vida política y social para finalmente desmontar el estado actual y proclamar una republiqueta cercenada, probablemente sin Cataluña y País Vasco-Navarra, pero eso sería un mal menor, lo importante es que el líder supremo de este circo habría logrado su ensoñación narcisista de ser el primer presidente de la III República Socialista Ibérica ya que nadie podría llamarla ya España.
Como diagnosticó Francisco Silvela en aquel magnífico artículo tras el desastre del 98, España vuelve a estar “Sin Pulso”.
Félix E. Vázquez León
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